Retomar nuestra actividad deportiva después de una lesión no es nada fácil: ¿Cómo lo hago?, ¿cuándo lo hago? ¿la rehabilitación que hice fue suficiente? ¿es seguro volver a jugar? Son las preguntas frecuentes que rondan la cabeza de quien ha sufrido una lesión, ha dejado de practicar su deporte favorito, tal vez ha pasado por una cirugía y se ha sometido a semanas o meses de rehabilitación. Tomar la decisión de volver al deporte debería basarse en el resultado de una reflexión objetiva, mas que en el simple deseo de volver a jugar a cambio del altísimo riesgo de lesionarse nuevamente y tal vez nunca regresar.
Nuestro cuerpo tiene una sorprendente capacidad de reparación: Tras una lesión, nuestras células y tejidos inician un proceso para restaurar la función perdida, con o sin ayuda, nuestro cuerpo buscará volver a funcionar de forma razonable. Sin embargo, dejar que esto ocurra de forma natural, sin intervención, no siempre culmina con un resultado satisfactorio que nos permite retomar nuestra vida previa. Y, además, es necesario saber que aún con las mejores intervenciones, no todos los deportistas son capaces de regresar a su deporte, a su nivel de desempeño previo y son, con frecuencia, víctimas de nuevas lesiones. ¿Y entonces que hacemos ante este panorama, pesimista si se quiere?
La vida siempre es un conjunto de probabilidades, por lo que podemos hacer que la balanza se incline a nuestro favor agregando a la ecuación factores como la biología, la fuerza, la técnica, una mente tranquila y por supuesto el factor tiempo, haciendo que el retorno sea lo más seguro posible.
Empecemos por conocer cuáles son los tiempos aproximados que requieren los tejidos para repararse: Un ligamento reconstruido puede tomarse hasta dos años en estar completamente maduro, un menisco reparado seis meses, el fibrocartílago que remplazó mi cartílago original tras la lesión, poco más de ocho meses, mi músculo desgarrado tres meses… eso significa que ¿no puedo hacer nada en este lapso? ¿Esperar sin más? Claro que no, aquí es donde las otras variables de la ecuación entran en juego, podemos intervenir para que el resultado de la reparación sea lo más cercano posible a lo que tenia antes de la lesión y esto me permita regresar.
En la mayoría de los casos una lesión es la coincidencia de una serie factores que sumados te llevaron a ella, por tanto, es el momento de evaluar que pasó: ¿Tal vez la fuerza de los músculos no era la adecuada y estabas haciendo compensaciones para lograr un buen gesto? ¿La técnica era correcta? ¿Tu cuerpo tiene las características adecuadas para practicar un deporte específico? ¿Tu entrenamiento fue gradual y le permitiste a tu cuerpo adaptarse? ¿Cuidaste lo que comías, tupeso era adecuado y descansabas lo suficiente para que el cuerpo se reparara?
El periodo de recuperación tras una lesión debe ser el momento en el que realices una evaluación concienzuda, de que te trajo hasta aquí y es además la valiosísima oportunidad de esta vez hacerlo bien: Entrenar correctamente los músculos para que se fortalezcan, y no solo hablo delfamoso cuádriceps, el entrenamiento debe ser integral; es hora además de revisar la técnica y losgestos deportivos, es poner a punto tu cuerpo y por supuesto tu mente para regresar de la forma más segura posible sin olvidar nunca que todo es una probabilidad que siempre puede mejorarse.
Mientras transitas el camino de la recuperación recuerda que siempre hay señales que te dirán si el camino es correcto, si el proceso de recuperación es adecuado, si los tiempos van bien, si los tejidos y tu cuerpo está listo para avanzar al siguiente paso, si tu cuerpo se está adaptando y progresando, aprende a verlas y sobre todo escúchalas, deben ser las banderas verdes que te permitan avanzar o las rojas que indiquen un alto en el camino y una nueva reflexión.
Recuerda que si aparece o persiste dolor, inflamación, inestabilidad o inseguridad no es normal ni hace parte del “progreso” son simplemente las señales que muestran la ruta más directa hacia una tragedia anunciada: una nueva, –y quizás más grave– lesión. Aunque el punto de partida se parezca y la meta sea la misma: volver a jugar, el recorrido es personal, no lineal, sin atajos, tomará el tiempo que tu biología pida. La ventaja es clara: dispones de herramientas probadas para hacerlo más seguro y eficiente: úsalas con criterio y disciplina.
Nunca pierdas de vista que el proceso de recuperación es eso: Un proceso y que siempre toma tiempo.